Datos generales

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Panoramica Segovia
Localización y Clima
Segovia

Su situación, en el interior de la Península Ibérica, y su altitud, superior a los 1.000 metros sobre el nivel del mar, condicionan su clima, con cuatro estaciones muy diferenciadas, aunque es en primavera, cuando estallan las flores, y en otoño, cuando el verdor de las arboledas se transforma en un mosaíco de colores rojízos y dorados, el momento en el cual la ciudad ofrece su máxima belleza. Está muy influido por la proximidad de la Sierra de Guadarrama que, en su pico más alto, Peñalara, supera los 2.400 metros sobre el nivel del mar. Durante una parte del año, la montaña está cubierta de nieve -lo que permite la existencia de varias instalaciones para la práctica del esquí.

Reseña histórica

Segovia es una ciudad con una larga historia. Su emplazamiento estratégico, sobre un cerro elevado, y la fertilidad de las vegas de los ríos que la rodean propiciaron la formación de los primeros asentamientos en torno al SV a.C. Muchos pueblos la han ocupado desde entonces: celtíberos, vetones, romanos, visigodos…

A partir de 1088 la ciudad es repoblada por cristianos procedentes del norte de la península y del otro lado de los Pirineos, dirigidos por el yerno del rey Alfonso VI, Raimundo de Borgoña y por el primer obispo de su reconstituida diócesis, el francés Pedro de Agen. Desde ese momento Segovia despegó como importante ciudad que va a tener gran relevancia en la historia de Castilla.

Entre los siglos XII y XIII se construyeron la mayoría de los monumentos románicos de la ciudad, que hacen de ella uno de los núcleos urbanos con mayor número de construcciones de este estilo de toda Europa.

Con la llegada al trono de la dinastía Trastámara, Segovia se convirtió en centro de la Corte Real. Juan II y Enrique IV pasaron largas temporadas aquí. En 1474, en la iglesia de San Miguel, Isabel I fue proclamada reina. Y durante la guerra de las Comunidades, las milicias segovianas, capitaneadas por Juan Bravo, se levantaron en contra del poder abusivo que quiso imponer Carlos I a favor de sus cortesanos flamencos.

El siglo XVI fue el gran siglo de Segovia debido, sobre todo, a la floreciente industria textil que favoreció su economía. El negocio de las lanas continuó siendo su principal fuente de ingresos y se elaboraban paños de primerísima calidad, apreciados en toda Europa.

Familias aristocráticas y poderosos fabricantes de paños compitieron a lo largo de los siglos XVI Y XVII en la construcción de palacios urbanos con patios y jardines de líneas renacentistas, en cuyas fachadas cuelgan sus blasones.

Pero la peste de finales de siglo y el hundimiento de la industria de los paños, dejan a Segovia sumida en la decadencia. En el siglo XVIII recibió un cierto empuje de los monarcas borbónicos, especialmente con la construcción de los palacios de La Granja y Riofrío y el establecimiento en el Alcázar de la Academia de Artillería.

Al empobrecimiento que sufrió en el siglo XIX, se unen las ocupaciones francesas y carlistas.

En la actualidad, gracias a la gran cantidad de Patrimonio Histórico que conserva, Segovia es una de las ciudades más visitadas del centro de España. En 1985, la UNESCO declaró el casco antiguo y su Acueducto como Patrimonio de la Humanidad.

Personajes

Desde los Reyes y Reinas que eligieron el Alcázar como residencia real, hasta los políticos, consejeros y eclesiásticos ligados a esa Corte, pasando por pintores o escritores que, hasta nuestros días, han vivido y paseado por las calles de Segovia, todos han conformado la Historia de esta ciudad que les rinde homenaje con los nombres de calles y plazas y con las estatuas y monumentos que llenan sus rincones.

Valgan como ejemplo algunos de los segovianos más ilustres.

San Frutos

Nació el año 642 en Segovia al igual que sus hermanos Valentín y Engracia, también santificados.  Repartió sus riquezas entre los pobres y se retiró a meditar en las Hoces del Duratón donde, según recoge la tradición, hizo muchos milagros, entre ellos el de 'la Cuchillada', un tajo hecho en la roca que cortó con su cayado para librar a los cristianos de la persecución de los musulmanes. Santo popular y sencillo que la tradición presenta como amante de los pájaros, es el Patrón de la ciudad que celebra su festividad el 25 de octubre.

Juan Arias Dávila

(Segovia h. 1436-Roma 1497) Fue político, consejero real y eclesiástico, llegando a ser obispo de Segovia. Fue un mecenas de las artes y las letras que trajo la imprenta a España de la mano de Juan Parix, quien imprimió en su taller de Segovia el primer libro en España, conocido como Sinodal de Aguilafuente, en 1472. La obra se conserva en los archivos de la Catedral.

Andrés Laguna

Médico y filólogo nacido en Segovia, alcanzó prestigio internacional como médico personal del Papa Julio III y del Emperador Carlos I. Su fama fue propagada incluso por Cervantes en su Quijote. Publicó 25 obras, entre ellas la famosa 'Anotaciones a Dioscórides'. Fallecido en 1559, sus restos están depositados en la Iglesia de San Miguel.

Abraham Seneor

Judío segoviano que destacó como financiero durante los reinados de Juan II, Enrique IV y los Reyes Católicos.  Parte de lo que fue su casa alberga hoy en día el Centro Didáctico de la Judería.

Diego de Colmenares

(1586-1651) Sacerdote e historiador.  En 1637 publica su célebre obra Historia de la insigne ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla, referencia clave para conocer las raíces de la ciudad. Falleció en 1651 y fue enterrado en la iglesia de San Juan de los Caballeros, donde había ejercido como párroco durante tres décadas.

Domingo de Soto

(1495-1560). Religioso dominico, confesor del emperador Carlos V, teólogo, jurista y catedrático de Teología y Filosofía en Salamanca.

Leyendas
Leyenda de la Mujer Muerta

El perfil que dibuja sobre el cielo la silueta de la montaña conocida como la Mujer Muerta, es un capricho geológico, interpretado desde el prisma popular y legendario de la siguiente manera: la esposa del jefe de una tribu que vivía en el cerro del Alcázar, muerto aquél, crió a dos hermosos niños gemelos que, con el tiempo, se enfrentaron para asumir el liderazgo del pueblo.
La madre, desesperada ante la posible lucha fratricida, ofreció a Dios su vida a cambio de la supervivencia de sus vástagos.
Cuando éstos iban a pelear, una ventisca seguida de una formidable nevada -en pleno verano- se lo impidió. Disipado el temporal, los hermanos comprobaron que una montaña cubría lo que hasta entonces había sido llanura. Dios había aceptado el sacrificio de la mujer, cubriendo su cuerpo yacente con nieve.
La leyenda dice que dos pequeñas nubes se acercan al atardecer a la montaña: son los dos hijos que besan a su madre.

Leyenda del Acueducto

Según la leyenda, fue la pereza y no Roma la madre del Acueducto. Una muchacha que trabajaba como aguadora, harta de arrastrar el cántaro por las empinadas calles de la ciudad, aceptó un trueque con el diablo: dispondría del alma de la mujer si, antes de que cantara el gallo, el agua llegaba hasta la puerta de su casa. Consciente de su culpa, la joven rezó hasta la extenuación para evitar el presagio. Mientras, una tormenta se había desatado y el demonio trabajaba a destajo. De pronto, el gallo cantó y el Maligno lanzó un alarido espeluznante: por una sola piedra sin colocar había perdido el alma.

La muchacha confesó su culpa ante los segovianos que, tras rociar con agua bendita los arcos para eliminar el rastro de azufre, aceptaron felices el nuevo perfil de la ciudad. Una pequeña marca en las caras de los sillares de granito nos recuerda el punto en el que los dedos del diablo presionaron. Una escultura en bronce, ubicada en la Calle de San Juan, recuerda esta leyenda. En ella se representa al diablo sujetando con una mano unas tenazas, con la última piedra que le falta por colocar, y con la otra, un teléfono móvil con el cual se hace un selfie junto a su obra. Esta simpática representación, conocida coloquialmente por los segovianos como El Diablillo, fue realizada en el año 2018 por el artista José Antonio Abella

Leyenda de la conquista de Madrid por los segovianos y origen de los Nobles Linajes

Durante siglos, el gobierno de Segovia estuvo detentado por regidores que se dividían en dos grupos, cada uno de ellos vinculado a uno de los Nobles Linajes de la ciudad que, según la leyenda, tienen su origen en gloriosa gesta. Cuando el rey Alfonso VI se propuso la conquista de Madrid, llamó a las milicias concejiles y las de Segovia, mandadas por los capitanes Fernán García de la Torre y Día Sanz de Quesada, llegaron tarde al campamento. Pidieron alojamiento pero el rey, disgustado por la tardanza, les respondió que se alojaran en Madrid. Los segovianos tomaron aquello como una orden, asaltaron las murallas y ellos solos conquistaron la ciudad, enviando a decir al rey que viniese a aposentarse a Madrid, donde ellos ya tenían aposento. Don Alfonso les concedió muchas mercedes a los dos capitanes, cabeza de los Nobles Linajes de Segovia.

Leyenda del Cristo de Santiago

Este Cristo crucificado, hoy en el Museo Diocesano, procede de la desaparecida iglesia de Santiago y fue el inspirador de una leyenda eclipsada por la que, en la época romántica, el poeta José Zorrilla atribuyó al toledano Cristo de la Vega. Había en esta ciudad de Segovia -escribió su creador, Lorenzo Calvete- una doncella muy virtuosa por cuyos amores andaba un mozo loco y perdido. Los desatinos del mozo eran muchos y la doncella andaba temiendo cualquier desastre cuando un día, hallándose ésta rezando ante el Cristo de Santiago, el mozo se acercó y le prometió que si consentía en entregarse se casaría con ella. Sin embargo, una vez que la hubo conseguido, el mozo no mostró intención de cumplir su promesa, a lo que la joven decidió acusarle ante el obispo. Preguntó éste si había algún testigo y como la muchacha señalara al Cristo de Santiago, el obispo acudió a tomarle juramento, cosa que el Cristo hizo, desclavando su mano y poniéndola sobre los Evangelios.

Leyenda de María del Salto

En las rocas que rodean La Fuencisla, las Peñas Grajeras, las voces más antiguas cuentan que quisieron despeñar a una mujer judía, Esther, acusada falsamente de adulterio. En ese momento, la joven confesó su fe cristiana y se encomendó a la Virgen, obrándose el milagro de alcanzar la tierra sin sufrir ningún daño. Tras el suceso, fue bautizada como María del Salto y se consagró al servicio de la Catedral de Segovia.

Leyenda del príncipe y la aya

El balcón central de la Sala de los Reyes muestra una cruz que rememora un suceso del que los siglos han cuajado dos versiones. La más legendaria cuenta que, estando el infante D. Pedro de Castilla, hijo de Enrique II el de las Mercedes, en el balcón en brazos de su aya, resbaló y cayó al vacío. El aya, atemorizada, se lanzó tras el niño. La versión histórica apunta que el infante, de 12 años, cayó mientras jugaba a la pelota con sus amigos.

Leyenda de la sala del cordón

Un cordón realza el techo de una de las salas principales del Alcázar. Según la tradición, el relieve fue encargado por la reina Violante como lección de humildad para su esposo Alfonso X el Sabio. Al parecer, su sabiduría y soberbia eran parejas, y llegó a afirmar que Dios hubiera hecho bien en pedirle consejo antes de crear el Universo. Fray Antonio de Segovia le suplicó que confesara su pecado, pero El Sabio, orgulloso, se negó. Entonces se desató una terrible tormenta, y un rayo atravesó las estancias reales, matando a varios cortesanos. Fue entonces cuando el monarca dio su brazo a torcer y cumplió su penitencia; su mujer aprovechó para encargar el friso, un amuleto encargado de calmar la habitual ira de su esposo.

Leyenda de la Fundación del Monasterio del Parral

Al fondo de la pina calle que desde el río conduce al Monasterio del Parral hay una lápida con esta inscripción: 'Traidor, no te valdrá tu traición pues si uno de los que te acompañan me cumple lo prometido, quedaremos iguales'. Al viajero pueden extrañarle los términos en que está redactada la inscripción en el camino que lleva a un recinto religioso. Cuentan que Juan de Pacheco, marqués de Villena y valido de Enrique IV, fue un hombre que, por su ambición, tuvo muchos enemigos y que uno estos le retó a duelo junto a la ermita de la Virgen del Parral. Bajó el de Villena el día ajustado y se encontró con que su enemigo estaba allí pero no solo, sino acompañado por dos hombres. Se sintió perdido, dirigió una plegaria al cielo y tuvo una reacción rápida, dirigiéndose a su rival con la frase grabada en la lápida. Cada uno de los acompañantes pensó que era el otro quien se había vendido y combatieron entre ellos mientras el de Villena lo hacía con el retador, venciéndole. El marqués agradeció el haber salido bien de tan comprometido trance, transformando la humilde ermita en amplio y rico monasterio.

Leyenda del Corpus Christi

Frente a la entrada de la Iglesia de Corpus, un lienzo narra la leyenda de la profanación de una Hostia por los judíos. El sacristán de San Facundo entregó la custodia en la calle del Mal Consejo (todavía existente), y los judíos quisieron echarla en una gran caldera hirviente. En ese momento la Hostia empezó a volar por el aire y un terrible estallido provocó el hundimiento del edificio. Desde entonces, en desagravio , se celebra la Fiesta de la Catorcena, por las catorce parroquias que existían en la ciudad.

Leyenda de la calle de Muerte y Vida

El nombre de la calle de Muerte y Vida recuerda un episodio ocurrido en tiempos de las Comunidades, cuando se acusó injustamente a un hombre de traición. Cuando le llevaban a prisión, una mujer que residía en la calle arengó a los captores, pidiendo la muerte del apresado y arrojando una soga desde su ventana. Finalmente, la prudencia prevaleció sobre la ira del populacho. La casa fue derribada, pero la ventana se conserva en el Museo Provincial.